Gracias Begoña, hoy era el santo de mi padre, al que desgraciadamente no podré darle un beso. Tú me has recordado que somos eternos mientras alguien se acuerde de nosotros.
Gracias Begoña. Ser padre de dos preciosas hijas a mí me ha dado muchas fuerzas siempre y me ha hecho levantarme y luchar, ¡y asistir a las quedadas! Un beso.